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PADRE MUNGUÍA 106 Años y 80 de vida Sacerdotal


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PADRE MUNGUÍA 106 Años y 80 de vida Sacerdotal



El lunes 14 de junio del 2010 se celebra la conmemoración del 80 aniversario de la Ordenación Sacerdotal de Monseñor José Manuel de Jesús Munguía y Vázquez, considerado el sacerdote más longevo de la República Mexicana (mientras nadie diga otra cosa).

Con enorme júbilo, conmemoramos el 80 aniversario de ordenación sacerdotal de uno de los más míticos y místicos seres humanos, personaje que es parte esencial en la vida y la historia de nuestro Zapotlán El Grande, Monseñor José Manuel de Jesús Munguía y Vázquez, quien naciera el 17 de mayo de 1904 en el poblado de Tapalpa, Jalisco.
Ordenado Sacerdote el 14 de junio de 1930, desde el año de 1944 el Padre Munguía se desempeñó como Capellán del, entonces, Templo del Sagrado Corazón (hoy El Sagrario), de aquí, de Ciudad Guzmán.
Su venerable y pintoresca figura se halla ligada, no sólo con la vida de ese Santuario, en sus más de treinta años que estuvo al frente de los trabajos de reconstrucción, sino con la vida y generaciones de Zapotlán, a donde llegó desde muy joven y adoptó como suya esta tierra que le ha cobijado desde entonces y, aún, antes.
Culto, fiestas, labrado de canteras, reparaciones y mejoras al edificio, adquisiciones de imágenes y pinturas: la vida del Templo de El Sagrario y la del barrio del Centro de la Ciudad es el Padre Munguía. Varón centenario, pero aún lleno de fuego en charlas, las que nos transportan al hermoso espacio que le tocó vivir en sus ayeres. Sus recuerdos son siempre expresivos hacia con el Sagrado Corazón de Jesús y hacia con sus feligreses del pueblo de Atequizayán, donde gobernó la capilla por más de sesenta años, cuyos panegíricos pregona el Padre a voz en cuello por calles y caminos: esa voz infantil del Padre Munguía, que suena en el pueblo, y en la memoria de muchas generaciones, como si fuese otra en el coro de las campanas... de las melódicas campanas de esta antigua Zapotlán.
Gestos, andares y ocurrencias del Padre Munguía: notas profundas ya para siempre desposadas con la tradición local. Un libro merecerían su figura y anécdotas: ese su desenfado con el que habla lo mismo al humilde que al poderoso, esa mezcla de ingenuidad y sabiduría, esa identificación con el alma Josefina del pueblo, que le ha merecido el familiar afecto, sin discrepancia, de todas las clases, de todos los bandos, de cada uno de los vecinos.
El Padre Munguía se ha convertido en la leyenda viviente más bella de Zapotlán. Los mudos pasos por las calles y jardines de este centenario hombre, hombre de cualidades extraordinarias, hombre de un solo deber: el de Dios, hombre sabio, hombre bueno, hombre santo... repercuten como eco y se pierden con el canto de los pájaros, para llegar hasta el Omnipotente Creador que cuida y protege al Santo Varón, a través de la intercesión de Sr. San José, nuestro Patrón, y de su amada Virgen de la Defensa, Patrona de Atequizayán...
Por: Fernando G. Castolo